1. Valorar bien tus
necesidades de almacenaje:
Qué necesitas guardar (te dirá qué tipo de mueble elegir),
cuánto de cada cosa (te hablará del tamaño de ese mueble) y desde
dónde te gustaría acceder a él (te dirá el lugar donde colocarlo)
2. Antes de empezar, contar, SIEMPRE, con los elementos que ya tienes y que te son útiles. Mídelos y ¡dales otra oportunidad!
3. Adaptarte a los elementos arquitectónicos o de cualquier tipo que te condicionan… ten el metro, lápiz y papel a mano!
4. Imaginación al poder. Piensa en soluciones que vayan más allá de un armario para el dormitorio. En este caso, optamos por combinar un armario para ropa con otro de cocina, y una pequeña estantería, porque las medidas nos cuadraban muy bien. Para unificar sus acabados sólo tuvimos que aplicar un poco de pintura en esta última.
5. Busca líneas de composición sencillas para que el diseño sea más compacto. Como hicimos en este caso, por ejemplo, al alinear el frente del armario con el de la cama, buscando un armario que tuviese el ancho perfecto para lograrlo.
Y te preguntarás… pero, ¿ese espacio perdido detrás del módulo? Pues es menos de lo que parece, si te fijas bien en las fotos, en realidad no le hemos quitado espacio útil a la habitación, simplemente hemos adelantado el armario con la ventaja de que, al quedar así alineado a la cama, el espacio se ve más ordenado, acentuando la sensación de solución “a medida”
Su dueña lo primero que dijo al entrar a su nueva habitación fue: Ala! ¿La habéis hecho más grande? Eso sin duda fue, lo que más nos emocionó de este proyecto.
Y a ti, ¿Qué te parece? ¿Ha merecido la pena perder un poco de espacio detrás de ese armario?
Si te apetece ver cómo es el diseño completo de esta habitación, te invitamos a seguir leyendo y a ver todas las imágenes que ilustran este proyecto tan bonito “Las mil maravillas” y no te olvides…